About Me
Con la tecnología de Blogger.
Seguidores
AUTORAS
- Alexandra Adornetto (3)
- Anne Rice (10)
- Becca Fitzpatrick (4)
- Cassandra Clare (12)
- Cat Adams (3)
- J.R. Ward (11)
- Laurel O'donnell (1)
- Lauren Kate (6)
- Mi sueño hecho realidad (3)
- P.C. Cast y Kristin Cast (9)
- Richelle Mead (11)
- Sherrilyn Kenyon (3)
Archivo del blog
Mostrando entradas con la etiqueta Mi sueño hecho realidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mi sueño hecho realidad. Mostrar todas las entradas
domingo, 16 de febrero de 2014
MI SUEÑO HECHO REALIDAD: CAPÍTULO 2...
Hola a todos de nuevo!
Sé que he tenido el blog bastante apartado últimamente sin actualizaciones ni nada, pero ahora estoy de vuelta!!
Voy a seguir subiendo capítulos de mis historias cada vez que tenga un capítulo completo y espero que les siga gustando. Gracias a unas compañeras estupendas que acabo de conocer, voy a seguir actualizando esta parte del blog con más regularidad. MUCHAS GRACIAS CHICAS POR APOYARME EN ESTE PROYECTO.
Sin más demora, les dejo aquí el segundo capítulo de Mi sueño hecho realidad.
CAPÍTULO 2
Sábado 10:00 a.m. Estoy tomando mi café de todas las mañanas cuando mi teléfono suena. ¿Quién coño puede ser a estas horas?
¡Mierda! Es lo único que se me ocurre pensar cuando descubro de quién se trata.
- ¿Sí?- contesto, intentando mantener mi voz lo más calmada posible, aunque lo que realmente quiero hacer es gritar.
- Hola, hija. ¿Qué tal estás?
- Bien, mamá. ¿Y tú ?
- Bien. Te llamaba para saber si vas a estar tarde en casa. Quería pasarme por allí a verte.
- Lo siento, pero esta tarde he quedado con unos amigos y no puedo cambiar los planes.
La verdad es que el único plan que tengo para esta tarde es quedarme en casa viendo la TV, leyendo o estudiando. De lo que no tengo ganas es de ver a mi madre.
Todavía ahora intenta arreglar las cosas entre nosotras, como si no hubiera pasado nada y el pasado no existiese. Para mí, no es tan fácil de olvidarlo. Incluso ahora, no la he perdonado después de tres largos años. Tan solo la hablo por una promesa a mi abuela. Y en cierta manera, sirve de algo: ya no grito cuando hablo con ella.
- Bueno, pero haznos un hueco mañana por la tarde.
- ¿Haznos?- En este punto mi voz ya está empezando a subir un poco de volumen.
- Sí, a mí y a María. También tiene ganas de verte, cielo.
Eso sí que no. Por ahí si que no voy a pasar. Su queridísima amiga del alma, además de su cuñada. A la que no soporto. En general, no me gusta esa familia, nunca me gustó. Mi trato con ellos ha sido nulo y no voy a cambiar eso ahora.
- Ni de coña. De ninguna jodida manera. Eso no va a ocurrir.
- No me hables así, soy tu madre. Solo queremos verte y tal vez tomar un café.
- Y yo soy tu hija. Y si me tuvieras aunque solo fuera un poco de consideración, no me pedirías eso. No va entrar en mi casa y se acabó.- Tras eso, le cuelgo.
No pienso soportar tener a esa gente en mi casa. Simple. Se acabó lo de ser la santa de la familia a la que todo el mundo controla.
Más tarde esa misma mañana, llevo el coche a un taller y el mecánico me ha hecho un presupuesto. Tengo que pagar unos 5.000 euros por arreglar el cristal y pintar todo el coche. No sé de dónde voy a sacar tanto dinero, pero lo voy a conseguir. De alguna manera.
De vuelta a casa, paso por un supermercado a comprar algo de comida y al salir, lo primero que veo es un precioso Hummer (tengo un problema con los coches grandes). Me acerco para admirarlo mejor, no todos los días ves uno de esos por la ciudad. Al hacerlo, alguien sale del coche y, ante mi completa sorpresa, se trata de Esteban. Qué gran casualidad.
- ¿Sabes?- dice mientras se acerca a mí- Me dolió. La patada de anoche. No creerías que te ibas a ir de rositas, ¿cierto?
- ¿Qué tal si me dejas sola?- le digo con una sonrisa que no siento en absoluto. No puedo dejar que vea que tengo miedo.
- Al menos dime tu nombre. Es todo lo que te pido.
- Ni en tus mejores sueños, idiota.
Cuando me doy la vuelta, me sujeta por el brazo y aprieta fuerte.
- O me sueltas o empiezo a gritar.
Parece que va a contestar pero de repente me suelta, se sube al coche y se va. Así sin más.
Me quedo un poco paralizada y cuando reacciono y comienzo a andar, una voz profunda y erótica me detiene.
- Disculpa, creo que se le ha caído la cartera.
¿Cómo narices se me ha podido caer la cartea del... ? ¡OH. MI. DIOS! No puedo creer lo que mis ojos ven este momento porque es algo surrealista. El tipo que está sosteniendo mi cartera es...
- ¿Estás bien?- pregunta, preocupado. Sinceramente no me extraña, porque la cara que tengo ahora mismo me preocuparía incluso a mí. Es como si hubiera visto un fantasma.
- Sí... Estoy bien- le digo tartamudeando e intentado no desmayarme por la impresión.
- ¿De verdad? Porque no lo parece- dice con una sonrisa divertida en su rostro.- Si te dirigías a casa te puedo llevar y ayudarte con la comida. Parece que te vas a desmayar en cualquier momento. Soy Mark.
Lo único que soy capaz de hacer es asentir con la cabeza y decir un gracias casi inaudible a la vez que le digo mi nombre. No puede ser cierto. Me coje las bolsas y nos dirigimos a su coche.
Ya en su precioso Jaguar (he de admitir que casi me caigo de rodillas al verlo), de camino a mi casa, me pregunta si conozco a Esteban. Por la forma en que se tensó cuando hizo la pregunta, apuesto a que no se llevan bien. Tras una conversación que no resultó tan catastrófica como esperaba dada mi condición, llegamos a mi casa.
Sin saber de dónde saco el valor, le pregunto si quiere entrar y quedarse a comer. Por traerme a casa y ayudarme. Acepta encantado.
- Puedes sentarte en el sofá. Voy a preparar algo de comer. No tardo.
Lo primero que hago es cambiarme. No puedo soportar estar con la ropa de calle cuando estoy en casa, por lo que me pongo unos pantalones cortos de pijama y una sudadera suelta y vieja. Una vez cambiada, voy a la cocina.
Comienzo a preparar unas hamburguesas cuando su voz me sorprende desde la puerta de la cocina.
- Bonita cocina.- Me giro sobresaltada y veo que tiene una sonrisa en la cara. Dios.. esa sonrisa es jodidamente perfecta.
- Gracias- y le devuelvo la sonrisa, aunque no creo que la mía sea tan genial como la suya. La mía se debe ser una tonta, sin ningún sentido, de las típicas que se te ponen en la cara cuando el chico que te gusta te habla.
- Perdona que vuelva sobre el mismo tema, pero Esteban no es de fiar. Le conozco desde hace bastante y no es fácil de tratar.
- Gracias por tu preocupación pero puedes estar tranquilo. No sabe donde vivo ni nada acerca de mí.- La mirada que vi en los ojos de Mark me decía que sabía más acerca de eso pero lo dejé pasar. Al fin y al cabo, podía estar aluciando.
Una vez preparada la comida, nos sentamos alrededor de la isleta de la cocina, mi preciosa cocina tipo americana, y comimos manteniendo una tranquila conversación, hablando como si nos conociéramos de toda una vida.
Cuando acabamos, el móvil de Mark suena y se disculpa mientras lo va a atender. Pocos minutos después regresa y se disculpa.
- Perdona, pero me tengo que ir. Ese era mi hermano al teléfono y siempre que le dejo solo en el negocio familiar hace alguna de las suyas. Me ha gustado mucho que me invitarás a pasar. Ha sido genial.
Tras decir eso, se acerca lentamente a mí y me sujeta la barbilla con dulzura. Sin dejar de mirarme a los ojos, posa sus labios sobre los míos, en un beso lento, seductor y lleno de promesas. Exactamente como en mis sueños.
- Me tengo que ir, dulzura. Espero volver a verte pronto.
- Ya sabes donde vivo. Pásate cuando quieras.- A veces me pregunto de dónde saco el valor para decir estas cosas.
Tras un último beso, se va.
jueves, 28 de junio de 2012
MI SUEÑO HECHO REALIDAD: CAPÍTULO 1
Bueno, después de mucho tiempo desde que colgue el prólogo, aquí os dejo el capítulo 1 de mi historia Mi Sueño Hecho Realidad. Espero que os guste
Esta mañana salgo tranquilamente de mi clase de Literatura Universal en la universidad y ¡joder! tengo examen dentro de dos semanas y no tengo prácticamente idea de nada. Y eso, me pasa por soñar despierta en clase.
CAPÍTULO 1
Esta mañana salgo tranquilamente de mi clase de Literatura Universal en la universidad y ¡joder! tengo examen dentro de dos semanas y no tengo prácticamente idea de nada. Y eso, me pasa por soñar despierta en clase.
Y en parte es que no me importa.
Sé que esto es importante para mi carrera y tal, pero no le puedo decir que no cuando se me viene a la cabeza. Llevo pensando en él desde siempre. Nunca he tenido lo que se dice amigos de verdad, a excepción de Megan, Javier y Lucke, pero como viven en Salamanca los tres, realmente no cuenta cuando yo esto aquí, en la ciudad sola, con solo un teléfono o Internet para poder comunicarme con ellos. No es como si estuvieran aquí conmigo. Entonces, embobada me pongo a pensar en él y a veces pasa sin que me de cuenta de ello.
ÉL. Un hombre que mide dos metros, musculoso, guapo y que se preocupa por mí. Sé que es parte de mi imaginación, pero es lo mejor que tengo en este momento. Tiene un pelo que le llega por lo hombros y que normalmente se lo ata en una coleta baja. Ojos negros como la misma noche, esos son mi perdición. Y es mi hombre perfecto.
Teniendo esto en la mente, me dirijo hacia el aparcamiento de la residencia, donde está aparcado mi coche, un Audi A5 blanco, regalo especial de mis abuelos. Lo suelo coger para venir hasta la ciudad, dado que vivo en u chalet a las afueras de León y me queda un poco lejos; y eso no me importa porque adoro el silencio que hay allí.
Pero lo que veo al entrar allí casi hace que me caiga.
EL coche está todo pintado de rojo y hay algunos cristales rotos. Corriendo me dirijo hacie este y descubro que en el asiento trasero hay una nota con mi nombre escrito en ella:
Querida Rose,
Espero que te guste el modo en el que los chicos y yo te hemos decorado el coche. Nos ha costado un poco, pero el resultado ha sido fantástico!! Para que veas que te queremos; espero que te guste.Un besazo enorme xD Silvia
Normalmente no lloro, pero esto ya se pasaba un poco demasiado de los límites, y últimamente no estoy teniendo un buen tiempo. Lo último que necesito ahora es esto de parte de esa grandísima perra.
Me meto en el coche, conteniendo la lágrima lo mejor que puedo, - un intento fallido - poniendo rumbo a casa mientras todas las personas alrededor me miran curiosas.
Lo primero que hago al llegar a casa es meterme en mi cuarto y llorar. Ya me preocuparía más adelante del coche, porque realmente no sé de dónde voy a sacar el dinero para arreglarlo.
Pasaron unas cuantas horas cuando Megan me llama para salir. Los fines de semana los tres, ella, Lucke y Javier aprovechan para venir a verme.
- Hey Rose, espero que esta noche no tengas nada que hacer, porque ya tengo planes para ti.
- Hola a ti también Megan. Realmente no tengo ganas de salir hoy; no me encuentro muy bien.
- Rose, nos conocemos de toda una vida, así que no me vengas con esas. Si tengo que ir hasta tu casa y sacarte de allí, puedes estar segura de que lo haré.
- Pues ya lo estás haciendo porque no pienso ir por mi propio pie.
Adoro a Megan, en serio, pero a veces hace cosas como esta y no la soporto; es de la clase de gente que cuando se le mete en la cabeza algo tiene que hacerlo sí o sí.
Una hora después y fiel a su palabra, allí estaba mi amiga aporreando la puerta de mi casa cual saco de boxeo se tratase.
- Megan, por favor, no me encuentro bien, así que deja de gritar de una puñetera vez, no estoy sorda.
- Vale - dice con una sonrisa en la cara - Nada de gritos, peo hay que prepararte; Javier y Lucke estarán en el club dentro de una hora.
Realmente me gusta su carácter, nadie se pone por encima de ella si no quiere acabar mal. Supongo que por eso somos tan buenas amigas.
Mientras Megan sigue dspotricando cosas de que me puedo poner, entra en mi cuarto como si se tratase del suyo y, al pasar al lado de mi cómoda, ve el montón de pañuelos tirados en el suelo y la nota de Silvia. La coge, la lee y acto seguido la quema en la pequeña chimenea que hay en mi cuarto.
- ¡ Pero qué...!
- Encima quieres que te deje aquí sola. No pienso dejar que esa perra te martilice de esta manera, así que vamos.
Después de rebuscar por todo mi armario, Megan se decide por unos vaqueros ajustados que me regaló hace un año, una camisa negra con los hombros descubiertos y unos zapatos haciendo juego.
Pasaron unas cuantas horas cuando Megan me llama para salir. Los fines de semana los tres, ella, Lucke y Javier aprovechan para venir a verme.
- Hey Rose, espero que esta noche no tengas nada que hacer, porque ya tengo planes para ti.
- Hola a ti también Megan. Realmente no tengo ganas de salir hoy; no me encuentro muy bien.
- Rose, nos conocemos de toda una vida, así que no me vengas con esas. Si tengo que ir hasta tu casa y sacarte de allí, puedes estar segura de que lo haré.
- Pues ya lo estás haciendo porque no pienso ir por mi propio pie.
Adoro a Megan, en serio, pero a veces hace cosas como esta y no la soporto; es de la clase de gente que cuando se le mete en la cabeza algo tiene que hacerlo sí o sí.
Una hora después y fiel a su palabra, allí estaba mi amiga aporreando la puerta de mi casa cual saco de boxeo se tratase.
- Megan, por favor, no me encuentro bien, así que deja de gritar de una puñetera vez, no estoy sorda.
- Vale - dice con una sonrisa en la cara - Nada de gritos, peo hay que prepararte; Javier y Lucken estarán en el club dentro de una hora.
Realmente me gusta su carácter, nadie se pone por encima de ella si no quiere acabar mal. Supongo que por eso somos tan buenas amigas.
Mientras Megan sigue dspotricando cosas de que me puedo poner, entra en mi cuarto como si se tratase del suyo y, al pasar al lado de mi cómoda, ve el montón de pañuelos tirados en el suelo y la nota de Silvia. La coge, la lee y acto seguido la quema en la pequeña chimenea que hay en mi cuarto.
- ¡ Pero qué...!
- Encima quieres que te deje aquí sola. No pienso dejar que esa perra te martilice de esta manera, así que vamos.
Después de rebuscar por todo mi armario, Megan se decide por unos vaqueros ajustados que me regaló hace un año, una camisa negra con los hombros descubiertos y unos zapatos haciendo juego.
Un rato después estamos en el Chevy de Megan camino del club.
Agradezco silenciosamente a Megan estos momentos en los que me hace salir de casa para que no piense en cualquier cosa que me haya sucedido durante el día y tengo muchas ganas de ver a Lucke y a Javier.
Entramos al club cuando llegamos y encontramos a los chicos en el mismo lugar de siempre.
- Hey! chicas, !ya era hora! - dice Lucke riéndose - Rose, !cuánto tiempo! - y se levanta para darme un abrazo. Es un exagerado, porque nos vimos la semana pasada, pero él es así. Y como me gusta su modo de ser, siempre le sigo la corriente.
- Sí, lo sé. He estado ocupada con las cosas de la universidad y tal; ya sabes.
Lucke, un chico alto, moreno y con ojos color miel, siempre ha sido mi mejor amigo. Siempre que he tenido algún problema, ahí estaba él; nunca me ha fallado. Por eso le quiero tanto y no sé qué me pasaría si le perdiera.
- Sí, da gusto verte de nuevo - Y Javier, un poco más bajo que Lucke, rubio y con ojos azules, un gran hombre.
- Lo mismo digo - Me da un gusto enorme vernos juntos, dado que ya no estamos tanto tiempo juntos, al vivir en otra ciudad.
- Bueno - dice Megan - dejémonos de charla y vayamos a divertirnos.
Dicho esto, los cuatro nos ponemos en movimiento y cuatro horas después, yo ya tengo ganas de regresar a casa; no tengo tantas ganas de seguir por ahí, son las 02:00h de la madrugada, y tengo que hacer unas cuantas cosas mañana, y así se lo hago saber a los chicos.
- Hey, chicos creo que me voy a ir a casa.
- Pero Rose - se queja Megan - todavía es pronto, y yo no tengo ganas de irme.
- Megan, cariño, no te preocupes por mí. Solo estoy cansada, no soy inútil, puedo ir caminando; además, creo que me iría bien dar un paseo. Tú sigue desmadrándote con estos dos sin mí.
- ¿Estás segura? - me pregunta Lucke, procupándose por mí como siempre - A mí no me importaría llevarte.
- Segura. De verdad, no pasa nada.
- Vale, pero llámanos cuando llegues a casa.
- Sí, mami. Lo haré
Y entre risas me marcho del club en el que estamos y me dirijo a casa, pero en el camino me encuentro a la persona menos indicada: Silvia.
Ahora es cuando me arrepiento de haberle dicho a Lucke que no viniera conmigo.
- Hey, Rose - dice Silvia on una sonrisa en la cara - ¿Te gustó el modo en el que te dejamos el coche? No fue muy difícil la verdad. Un poco de pintura por aquí y por allí, un bate de baseball por alguna ventana y... ¡Voilá!
- Déjame en paz, Silvia.
- Ohh, que la chica demuestra carácter - dice uno de los amigos de Silvia, lo que provoca las risas de todo el grupo.
Al final no sé cómo logro salir de allí, porque entre los insultos que comenzaron, los empujones y las burlas, me estaba costando respirar.
Me largo de allí y, cuando aún me queda una media hora para llegar a casa, decido sentarme en un banco que hay en la calle justo enfrente del río y me pongo a pensar acerca de mi vida.
No sé cuál es el propósito que tengo en este mundo, no se me da nada bien y parce que no encajo.
A excepción de mis tres grandes amigos, todo lo demás no tiene sentido en mi vida. No me relaciono con la gente, y no es porque no quiera, es que ellos piensan que soy un bicho raro.
Llevo sentada aquí una hora cuando me acuerdo de que tengo que llamar a Megan, y decido mandarle un mensaje para que no se preocupe.
Cuando me levanto y decido irme a casa, alguien me coje por el brazo para impedirmelo.
Me asustó y cuando me doy la vuelta para soltarme, me quedo petrificada. Es un hombre alto, metro noventa diría yo, rubio y con ojos negros.
¿Qué cojones quiere un tipo cómo este de mí? A ver, no es que sea la gran cosa, mido 1'74, tengo el pelo castaño cobrizo y ojos marrones, y me considero una chica del montón.
- Perdona que te moleste, ¿estás bien? - dice el hombre con una sonrisa apenas visible - Soy Esteban, y al verte aquí sola pensé que te pasaba algo.
- ¡Suéltame! - digo un poco irritada - Estoy bien, no necesito que nadie se preocupe por mí.
- Oye si quieres hablar... O si quieres que le puedo dar una lección a tu novio por dejarte aquí plantada.
- Mira, nadie me ha dejado plantada así que déjame en paz.
Y otra vez, al hacer el amago de darme la vuelta para irme, me coge del brazo y ya un poco hasta los cojones de todo, me doy la vuelta, le miro y, como si nada, le pego un rollidazo en sus partes nobles.
Con eso, consigo que me suelte y echo a correr dirección a mi casa.
Al llegar, lo único que hago es meterme en mi habitación, quitarme la ropa y meterme en la cama.
El último pensamiento que tengo antes de dormirme es que mi chico me está llevando en una fantástico coche por una carretera desierta, camino de nuestro futuro.
Sé que esto es importante para mi carrera y tal, pero no le puedo decir que no cuando se me viene a la cabeza. Llevo pensando en él desde siempre. Nunca he tenido lo que se dice amigos de verdad, a excepción de Megan, Javier y Lucke, pero como viven en Salamanca los tres, realmente no cuenta cuando yo esto aquí, en la ciudad sola, con solo un teléfono o Internet para poder comunicarme con ellos. No es como si estuvieran aquí conmigo. Entonces, embobada me pongo a pensar en él y a veces pasa sin que me de cuenta de ello.
ÉL. Un hombre que mide dos metros, musculoso, guapo y que se preocupa por mí. Sé que es parte de mi imaginación, pero es lo mejor que tengo en este momento. Tiene un pelo que le llega por lo hombros y que normalmente se lo ata en una coleta baja. Ojos negros como la misma noche, esos son mi perdición. Y es mi hombre perfecto.
Teniendo esto en la mente, me dirijo hacia el aparcamiento de la residencia, donde está aparcado mi coche, un Audi A5 blanco, regalo especial de mis abuelos. Lo suelo coger para venir hasta la ciudad, dado que vivo en u chalet a las afueras de León y me queda un poco lejos; y eso no me importa porque adoro el silencio que hay allí.
Pero lo que veo al entrar allí casi hace que me caiga.
EL coche está todo pintado de rojo y hay algunos cristales rotos. Corriendo me dirijo hacie este y descubro que en el asiento trasero hay una nota con mi nombre escrito en ella:
Querida Rose,
Espero que te guste el modo en el que los chicos y yo te hemos decorado el coche. Nos ha costado un poco, pero el resultado ha sido fantástico!! Para que veas que te queremos; espero que te guste.Un besazo enorme xD Silvia
Normalmente no lloro, pero esto ya se pasaba un poco demasiado de los límites, y últimamente no estoy teniendo un buen tiempo. Lo último que necesito ahora es esto de parte de esa grandísima perra.
Me meto en el coche, conteniendo la lágrima lo mejor que puedo, - un intento fallido - poniendo rumbo a casa mientras todas las personas alrededor me miran curiosas.
Lo primero que hago al llegar a casa es meterme en mi cuarto y llorar. Ya me preocuparía más adelante del coche, porque realmente no sé de dónde voy a sacar el dinero para arreglarlo.
Pasaron unas cuantas horas cuando Megan me llama para salir. Los fines de semana los tres, ella, Lucke y Javier aprovechan para venir a verme.
- Hey Rose, espero que esta noche no tengas nada que hacer, porque ya tengo planes para ti.
- Hola a ti también Megan. Realmente no tengo ganas de salir hoy; no me encuentro muy bien.
- Rose, nos conocemos de toda una vida, así que no me vengas con esas. Si tengo que ir hasta tu casa y sacarte de allí, puedes estar segura de que lo haré.
- Pues ya lo estás haciendo porque no pienso ir por mi propio pie.
Adoro a Megan, en serio, pero a veces hace cosas como esta y no la soporto; es de la clase de gente que cuando se le mete en la cabeza algo tiene que hacerlo sí o sí.
Una hora después y fiel a su palabra, allí estaba mi amiga aporreando la puerta de mi casa cual saco de boxeo se tratase.
- Megan, por favor, no me encuentro bien, así que deja de gritar de una puñetera vez, no estoy sorda.
- Vale - dice con una sonrisa en la cara - Nada de gritos, peo hay que prepararte; Javier y Lucke estarán en el club dentro de una hora.
Realmente me gusta su carácter, nadie se pone por encima de ella si no quiere acabar mal. Supongo que por eso somos tan buenas amigas.
Mientras Megan sigue dspotricando cosas de que me puedo poner, entra en mi cuarto como si se tratase del suyo y, al pasar al lado de mi cómoda, ve el montón de pañuelos tirados en el suelo y la nota de Silvia. La coge, la lee y acto seguido la quema en la pequeña chimenea que hay en mi cuarto.
- ¡ Pero qué...!
- Encima quieres que te deje aquí sola. No pienso dejar que esa perra te martilice de esta manera, así que vamos.
Después de rebuscar por todo mi armario, Megan se decide por unos vaqueros ajustados que me regaló hace un año, una camisa negra con los hombros descubiertos y unos zapatos haciendo juego.
Pasaron unas cuantas horas cuando Megan me llama para salir. Los fines de semana los tres, ella, Lucke y Javier aprovechan para venir a verme.
- Hey Rose, espero que esta noche no tengas nada que hacer, porque ya tengo planes para ti.
- Hola a ti también Megan. Realmente no tengo ganas de salir hoy; no me encuentro muy bien.
- Rose, nos conocemos de toda una vida, así que no me vengas con esas. Si tengo que ir hasta tu casa y sacarte de allí, puedes estar segura de que lo haré.
- Pues ya lo estás haciendo porque no pienso ir por mi propio pie.
Adoro a Megan, en serio, pero a veces hace cosas como esta y no la soporto; es de la clase de gente que cuando se le mete en la cabeza algo tiene que hacerlo sí o sí.
Una hora después y fiel a su palabra, allí estaba mi amiga aporreando la puerta de mi casa cual saco de boxeo se tratase.
- Megan, por favor, no me encuentro bien, así que deja de gritar de una puñetera vez, no estoy sorda.
- Vale - dice con una sonrisa en la cara - Nada de gritos, peo hay que prepararte; Javier y Lucken estarán en el club dentro de una hora.
Realmente me gusta su carácter, nadie se pone por encima de ella si no quiere acabar mal. Supongo que por eso somos tan buenas amigas.
Mientras Megan sigue dspotricando cosas de que me puedo poner, entra en mi cuarto como si se tratase del suyo y, al pasar al lado de mi cómoda, ve el montón de pañuelos tirados en el suelo y la nota de Silvia. La coge, la lee y acto seguido la quema en la pequeña chimenea que hay en mi cuarto.
- ¡ Pero qué...!
- Encima quieres que te deje aquí sola. No pienso dejar que esa perra te martilice de esta manera, así que vamos.
Después de rebuscar por todo mi armario, Megan se decide por unos vaqueros ajustados que me regaló hace un año, una camisa negra con los hombros descubiertos y unos zapatos haciendo juego.
Un rato después estamos en el Chevy de Megan camino del club.
Agradezco silenciosamente a Megan estos momentos en los que me hace salir de casa para que no piense en cualquier cosa que me haya sucedido durante el día y tengo muchas ganas de ver a Lucke y a Javier.
Entramos al club cuando llegamos y encontramos a los chicos en el mismo lugar de siempre.
- Hey! chicas, !ya era hora! - dice Lucke riéndose - Rose, !cuánto tiempo! - y se levanta para darme un abrazo. Es un exagerado, porque nos vimos la semana pasada, pero él es así. Y como me gusta su modo de ser, siempre le sigo la corriente.
- Sí, lo sé. He estado ocupada con las cosas de la universidad y tal; ya sabes.
Lucke, un chico alto, moreno y con ojos color miel, siempre ha sido mi mejor amigo. Siempre que he tenido algún problema, ahí estaba él; nunca me ha fallado. Por eso le quiero tanto y no sé qué me pasaría si le perdiera.
- Sí, da gusto verte de nuevo - Y Javier, un poco más bajo que Lucke, rubio y con ojos azules, un gran hombre.
- Lo mismo digo - Me da un gusto enorme vernos juntos, dado que ya no estamos tanto tiempo juntos, al vivir en otra ciudad.
- Bueno - dice Megan - dejémonos de charla y vayamos a divertirnos.
Dicho esto, los cuatro nos ponemos en movimiento y cuatro horas después, yo ya tengo ganas de regresar a casa; no tengo tantas ganas de seguir por ahí, son las 02:00h de la madrugada, y tengo que hacer unas cuantas cosas mañana, y así se lo hago saber a los chicos.
- Hey, chicos creo que me voy a ir a casa.
- Pero Rose - se queja Megan - todavía es pronto, y yo no tengo ganas de irme.
- Megan, cariño, no te preocupes por mí. Solo estoy cansada, no soy inútil, puedo ir caminando; además, creo que me iría bien dar un paseo. Tú sigue desmadrándote con estos dos sin mí.
- ¿Estás segura? - me pregunta Lucke, procupándose por mí como siempre - A mí no me importaría llevarte.
- Segura. De verdad, no pasa nada.
- Vale, pero llámanos cuando llegues a casa.
- Sí, mami. Lo haré
Y entre risas me marcho del club en el que estamos y me dirijo a casa, pero en el camino me encuentro a la persona menos indicada: Silvia.
Ahora es cuando me arrepiento de haberle dicho a Lucke que no viniera conmigo.
- Hey, Rose - dice Silvia on una sonrisa en la cara - ¿Te gustó el modo en el que te dejamos el coche? No fue muy difícil la verdad. Un poco de pintura por aquí y por allí, un bate de baseball por alguna ventana y... ¡Voilá!
- Déjame en paz, Silvia.
- Ohh, que la chica demuestra carácter - dice uno de los amigos de Silvia, lo que provoca las risas de todo el grupo.
Al final no sé cómo logro salir de allí, porque entre los insultos que comenzaron, los empujones y las burlas, me estaba costando respirar.
Me largo de allí y, cuando aún me queda una media hora para llegar a casa, decido sentarme en un banco que hay en la calle justo enfrente del río y me pongo a pensar acerca de mi vida.
No sé cuál es el propósito que tengo en este mundo, no se me da nada bien y parce que no encajo.
A excepción de mis tres grandes amigos, todo lo demás no tiene sentido en mi vida. No me relaciono con la gente, y no es porque no quiera, es que ellos piensan que soy un bicho raro.
Llevo sentada aquí una hora cuando me acuerdo de que tengo que llamar a Megan, y decido mandarle un mensaje para que no se preocupe.
Cuando me levanto y decido irme a casa, alguien me coje por el brazo para impedirmelo.
Me asustó y cuando me doy la vuelta para soltarme, me quedo petrificada. Es un hombre alto, metro noventa diría yo, rubio y con ojos negros.
¿Qué cojones quiere un tipo cómo este de mí? A ver, no es que sea la gran cosa, mido 1'74, tengo el pelo castaño cobrizo y ojos marrones, y me considero una chica del montón.
- Perdona que te moleste, ¿estás bien? - dice el hombre con una sonrisa apenas visible - Soy Esteban, y al verte aquí sola pensé que te pasaba algo.
- ¡Suéltame! - digo un poco irritada - Estoy bien, no necesito que nadie se preocupe por mí.
- Oye si quieres hablar... O si quieres que le puedo dar una lección a tu novio por dejarte aquí plantada.
- Mira, nadie me ha dejado plantada así que déjame en paz.
Y otra vez, al hacer el amago de darme la vuelta para irme, me coge del brazo y ya un poco hasta los cojones de todo, me doy la vuelta, le miro y, como si nada, le pego un rollidazo en sus partes nobles.
Con eso, consigo que me suelte y echo a correr dirección a mi casa.
Al llegar, lo único que hago es meterme en mi habitación, quitarme la ropa y meterme en la cama.
El último pensamiento que tengo antes de dormirme es que mi chico me está llevando en una fantástico coche por una carretera desierta, camino de nuestro futuro.
miércoles, 12 de octubre de 2011
MI SUEÑO HECHO REALIDAD: PRÓLOGO
Esta historia es propia y espero que os guste, y ya iré subiendo más capítulos. xD
PRÓLOGO
No sé cómo lo haces, pero siempre te gastas tu vida pensando en cómo vivirla, en vez de vivirla día a día, disfrutando de cada momento.
De pequeña te pasas preparando el cumpleaños de tus sueños, a quién vas a invitar a tu fiesta, los vestidos que te vas a poner. Todos los días viviendo en tu mundo, alejada de la realidad, planeando tu futuro. Cuando ese momento llega, te sientes feliz, te ha salido todo perfecto.
Ahora tienes 16 años y te pasas el día planeando el día de tu boda. Bueno, primero al hombre de tus sueños, ese hombre musculoso, alto , moreno, de ojos oscuros como la noche. Luego, el vestido, la iglesia, los invitados... todo. Pasas más tiempo en tu mundo que que con tus amigos.
Te imaginas a ese hombre perfecto, tienes 20 años y sigues soltera, teniendo esas fantasías con tu hombre. Esas fantasías se repiten todos los días y al final te crees que ese macho es real.
No tienes vida en el mundo real, solo te limitas a ir a la Universidad, a comer y deseas volver a tu casa a dormir, para soñar con él.
Y todo lo que te importa en la vida es eso, estar con él y con nadie más.
Todos en la Universidad te dan de lado, nadie quiere estar contigo porque piensan que eres un bicho raro. Te dan esquinazo, te insultan a tus espaldas... y tú no haces nada para remediarlo porque en el fondo crees que tienen razón, y solo quieres estar con el hombre de tus sueños, porque es lo mejor que tienes, ya que nada en tu vida va cómo desearías.
Pero...¡hey! nunca sabes cuándo ese hombre perfecto puede aparecer...
MI SUEÑO HECHO REALIDAD
No sé cómo lo haces, pero siempre te gastas tu vida pensando en cómo vivirla, en vez de vivirla día a día, disfrutando de cada momento.
De pequeña te pasas preparando el cumpleaños de tus sueños, a quién vas a invitar a tu fiesta, los vestidos que te vas a poner. Todos los días viviendo en tu mundo, alejada de la realidad, planeando tu futuro. Cuando ese momento llega, te sientes feliz, te ha salido todo perfecto.
Ahora tienes 16 años y te pasas el día planeando el día de tu boda. Bueno, primero al hombre de tus sueños, ese hombre musculoso, alto , moreno, de ojos oscuros como la noche. Luego, el vestido, la iglesia, los invitados... todo. Pasas más tiempo en tu mundo que que con tus amigos.
Te imaginas a ese hombre perfecto, tienes 20 años y sigues soltera, teniendo esas fantasías con tu hombre. Esas fantasías se repiten todos los días y al final te crees que ese macho es real.
No tienes vida en el mundo real, solo te limitas a ir a la Universidad, a comer y deseas volver a tu casa a dormir, para soñar con él.
Y todo lo que te importa en la vida es eso, estar con él y con nadie más.
Todos en la Universidad te dan de lado, nadie quiere estar contigo porque piensan que eres un bicho raro. Te dan esquinazo, te insultan a tus espaldas... y tú no haces nada para remediarlo porque en el fondo crees que tienen razón, y solo quieres estar con el hombre de tus sueños, porque es lo mejor que tienes, ya que nada en tu vida va cómo desearías.
Pero...¡hey! nunca sabes cuándo ese hombre perfecto puede aparecer...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
CÓMO CONTACTARME...
Si quereis algunos de los libros que sube a este blog, lo único que tenéis que hacer es mandarme un correo a mundovampiros.07@gmail.com y os lo mandaré xD
Mis historias
- Mi Destino (1)
- Mi sueño hecho realidad (3)
Artistas
- Victoria Frances (2)
Sagas
- Blood Singer (3)
- Bloodlines (3)
- Cazadores de Sombras (12)
- Crónicas Vampíricas (10)
- Crónicas de Magnus Bane (2)
- Dark Hunter (3)
- Halo (3)
- Hush Hush (4)
- La Casa de la Noche (9)
- La Hermandad de la Daga Negra (11)
- Los Orígenes (3)
- Oscuros (6)
- Vampire Academy (8)
Vistas de página en total
CALENDARIO
Powered by Calendar Labs



