About Me

Con la tecnología de Blogger.

Seguidores

Archivo del blog

domingo, 16 de febrero de 2014

MI SUEÑO HECHO REALIDAD: CAPÍTULO 2...

Hola a todos de nuevo!
Sé que he tenido el blog bastante apartado últimamente sin actualizaciones ni nada, pero ahora estoy de vuelta!! 
Voy a seguir subiendo capítulos de mis historias cada vez que tenga un capítulo completo y espero que les siga gustando. Gracias a unas compañeras estupendas que acabo de conocer, voy a seguir actualizando esta parte del blog con más regularidad. MUCHAS GRACIAS CHICAS POR APOYARME EN ESTE PROYECTO.
Sin más demora, les dejo aquí el segundo capítulo de Mi sueño hecho realidad.

CAPÍTULO 2

     Sábado 10:00 a.m. Estoy tomando mi café de todas las mañanas cuando mi teléfono suena. ¿Quién coño puede ser a estas horas? 
     ¡Mierda! Es lo único que se me ocurre pensar cuando descubro de quién se trata.
     - ¿Sí?- contesto, intentando mantener mi voz lo más calmada posible, aunque lo que realmente quiero hacer es gritar.
     - Hola, hija. ¿Qué tal estás?
     - Bien, mamá. ¿Y tú ?
     - Bien. Te llamaba para saber si vas a estar tarde en casa. Quería pasarme por allí a verte.
     - Lo siento, pero esta tarde he quedado con unos amigos y no puedo cambiar los planes.
     La verdad es que el único plan que tengo para esta tarde es quedarme en casa viendo la TV, leyendo o estudiando. De lo que no tengo ganas es de ver a mi madre.
     Todavía ahora intenta arreglar las cosas entre nosotras, como si no hubiera pasado nada y el pasado no existiese. Para mí, no es tan fácil de olvidarlo. Incluso ahora, no la he perdonado después de tres largos años. Tan solo la hablo por una promesa a mi abuela. Y en cierta manera, sirve de algo: ya no grito cuando hablo con ella.
     - Bueno, pero haznos un hueco mañana por la tarde. 
     - ¿Haznos?- En este punto mi voz ya está empezando a subir un poco de volumen.
     - Sí, a mí y a María. También tiene ganas de verte, cielo.
     Eso sí que no. Por ahí si que no voy a pasar. Su queridísima amiga del alma, además de su cuñada. A la que no soporto. En general, no me gusta esa familia, nunca me gustó. Mi trato con ellos ha sido nulo y no voy a cambiar eso ahora.
     - Ni de coña. De ninguna jodida manera. Eso no va a ocurrir.
     - No me hables así, soy tu madre. Solo queremos verte y tal vez tomar un café.
     - Y yo soy tu hija. Y si me tuvieras aunque solo fuera un poco de consideración, no me pedirías eso. No va entrar en mi casa y se acabó.- Tras eso, le cuelgo.
     No pienso soportar tener a esa gente en mi casa. Simple. Se acabó lo de ser la santa de la familia a la que todo el mundo controla. 
     Más tarde esa misma mañana, llevo el coche a un taller y el mecánico me ha hecho un presupuesto. Tengo que pagar unos 5.000 euros por arreglar el cristal y pintar todo el coche. No sé de dónde voy a sacar tanto dinero, pero lo voy a conseguir. De alguna manera.
     De vuelta a casa, paso por un supermercado a comprar algo de comida y al salir, lo primero que veo es un precioso Hummer (tengo un problema con los coches grandes). Me acerco para admirarlo mejor, no todos los días ves uno de esos por la ciudad. Al hacerlo, alguien sale del coche y, ante mi completa sorpresa, se trata de Esteban. Qué gran casualidad.
     - ¿Sabes?- dice mientras se acerca a mí- Me dolió. La patada de anoche. No creerías que te ibas a ir de rositas, ¿cierto?
     - ¿Qué tal si me dejas sola?- le digo con una sonrisa que no siento en absoluto. No puedo dejar que vea que tengo miedo.
     - Al menos dime tu nombre. Es todo lo que te pido.
     - Ni en tus mejores sueños, idiota.
     Cuando me doy la vuelta, me sujeta por el brazo y aprieta fuerte.
     - O me sueltas o empiezo a gritar.
     Parece que va a contestar pero de repente me suelta, se sube al coche y se va. Así sin más.
     Me quedo un poco paralizada y cuando reacciono y comienzo a andar, una voz profunda y erótica me detiene.
     - Disculpa, creo que se le ha caído la cartera.
     ¿Cómo narices se me ha podido caer la cartea del... ? ¡OH. MI. DIOS! No puedo creer lo que mis ojos ven este momento porque es algo surrealista. El tipo que está sosteniendo mi cartera es...
     - ¿Estás bien?- pregunta, preocupado. Sinceramente no me extraña, porque la cara que tengo ahora mismo me preocuparía incluso a mí. Es como si hubiera visto un fantasma.
     - Sí... Estoy bien- le digo tartamudeando e intentado no desmayarme por la impresión.
     - ¿De verdad? Porque no lo parece- dice con una sonrisa divertida en su rostro.- Si te dirigías a casa te puedo llevar y ayudarte con la comida. Parece que te vas a desmayar en cualquier momento. Soy Mark.
     Lo único que soy capaz de hacer es asentir con la cabeza y decir un gracias casi inaudible a la vez que le digo mi nombre. No puede ser cierto. Me coje las bolsas y nos dirigimos a su coche.  
     Ya en su precioso Jaguar (he de admitir que casi me caigo de rodillas al verlo), de camino a mi casa, me pregunta si conozco a Esteban. Por la forma en que se tensó cuando hizo la pregunta, apuesto a que no se llevan bien. Tras una conversación que no resultó tan catastrófica como esperaba dada mi condición, llegamos a mi casa.
     Sin saber de dónde saco el valor, le pregunto si quiere entrar y quedarse a comer. Por traerme a casa y ayudarme. Acepta encantado.
     - Puedes sentarte en el sofá. Voy a preparar algo de comer. No tardo.
     Lo primero que hago es cambiarme. No puedo soportar estar con la ropa de calle cuando estoy en casa, por lo que me pongo unos pantalones cortos de pijama y una sudadera suelta y vieja. Una vez cambiada, voy a la cocina. 
     Comienzo a preparar unas hamburguesas cuando su voz me sorprende desde la puerta de la cocina.
     - Bonita cocina.- Me giro sobresaltada y veo que tiene una sonrisa en la cara. Dios.. esa sonrisa es jodidamente perfecta.
     - Gracias- y le devuelvo la sonrisa, aunque no creo que la mía sea tan genial como la suya. La mía se debe ser una tonta, sin ningún sentido, de las típicas que se te ponen en la cara cuando el chico que te gusta te habla.
     - Perdona que vuelva sobre el mismo tema, pero Esteban no es de fiar. Le conozco desde hace bastante y no es fácil de tratar.
     - Gracias por tu preocupación pero puedes estar tranquilo. No sabe donde vivo ni nada acerca de mí.- La mirada que vi en los ojos de Mark me decía que sabía más acerca de eso pero lo dejé pasar. Al fin y al cabo, podía estar aluciando.
     Una vez preparada la comida, nos sentamos alrededor de la isleta de la cocina, mi preciosa cocina tipo americana, y comimos manteniendo una tranquila conversación, hablando como si nos conociéramos de toda una vida.
     Cuando acabamos, el móvil de Mark suena y se disculpa mientras lo va a atender. Pocos minutos después regresa y se disculpa.
     - Perdona, pero me tengo que ir. Ese era mi hermano al teléfono y siempre que le dejo solo en el negocio familiar hace alguna de las suyas. Me ha gustado mucho que me invitarás a pasar. Ha sido genial.
     Tras decir eso, se acerca lentamente a mí y me sujeta la barbilla con dulzura. Sin dejar de mirarme a los ojos, posa sus labios sobre los míos, en un beso lento, seductor y lleno de promesas. Exactamente como en mis sueños.
     - Me tengo que ir, dulzura. Espero volver a verte pronto.
     - Ya sabes donde vivo. Pásate cuando quieras.- A veces me pregunto de dónde saco el valor para decir estas cosas.
     Tras un último beso, se va.

     

0 comentarios:

AFÍLIAME

create your own banner at mybannermaker.com!
Copy this code to your website to display this banner!